Guillermo Kuitca

Enric Casasses

Imagen © Guillermo Kuitca, Dos teatros en forma de herradura, 2017

Enric Casasses

los muertos no hablan, escriben


gentle and giving — the rest is nonsense and treason.
kenneth patchen


 

debes fingir que tienes opiniones del mismo modo que finges que vas por la acera, porque si no te aplastan.

cuando te pueden aplastar es al cruzar.

si te aplastan el cerebro te conviertes en materia, pero bueno, cien por cien reciclable.

antes de ser materia reciclable, ¿qué eras?

por así decirlo… una amapola con patas… una pregunta subida a la parra genealógica…

intento pensar muy despacio, pero muy despacio para que salgan las preguntas más… más… espera un momento… las preguntas más… más obvias.

sin idea y sin embargo a por la idea.

dylan traducido por verdú dice «ni recuerdo de qué huía cuando llegué».

salí por un coño, no sé de qué huía ni adónde llegaría, pero enseguida vi que éramos muchos, como mínimo tres o cuatro.

la actividad mental, acrítica o crítica, es la autocrítica de la materia.

y pega tanto gritos críticos como cantos jubilosos, igual que los pájaros.

para entrar en la torre de lanzamiento de las naves que viajan al espacio exterior hay que bajar tres escaloncitos.

“estamos perdidos” quiere decir o suponer que existe lo de no estar perdido, que ya es mucho suponer. pero es que nos suena.

cuando suene el timbre de alarma, siéntate y míralo con calma.

subimos por elementos discretos (los escalones) que se aguantan sobre un continuo (la bóveda). lo continuo sostiene, pero lo discreto es transitable. y eso de desmenuzarlo todo en elementos discretos, cuanto a cuanto, ¿qué? ¿hasta el infinito? ¿sin fin? ¿será transitable? ¿aguantará?

la madre naturaleza, que es muy sabia, nos ofrece madera, piedra… todo lo necesario para construir casas y no tener que dormir en la puta naturaleza.

la gran mayoría de fábulas, cuentos y novelas de animales suelen tratar de personas, y a la recíproca.

el arte es la inteligencia límite, pero no por arriba o por abajo sino por la izquierda (o por «dentro»).

el buey no juega a los dados.

¿la luz de la razón? desde la sombra, a los que estamos en la luz se nos ve. desde la luz, no vemos a los que están en la sombra. entonces, ser razonable es exponerse.

necios: solo los burros creen que el poder absoluto (el poder) es bueno. no los burros de la especie asinus sino los burros de la especie sapiens o como se diga. creen que les funciona, ¡que saldrán ganando!

el poder político no tiene ni ha tenido nunca autoridad, pero hace fuerza, se sienta y hace fuerza, aprieta fuerte.

el pequeño principillo de la incertidumbre: cortas sin saber qué cortas, o sabes qué cortas pero el cuchillo no corta.

hay pensadores músicos y pensadores afinadores de pianos.

la filosofía medieval era una época de músicos buenos pero todos con instrumentos desafinados, clavecines muy mal templados.

en aquellos tiempos feudales de los concilios, los grandes señores europeos discutían sobre si aquella niña que (hacía más de mil años) se había quedado preñada en la primera regla (que es lo que en argot arameo llamaban “parir virgen”) era distinta a las otras chicas desde el nacimiento o bien de antes… hoy discuten sobre flojos monetarios con la misma cara seria de asesinos en serio.

la mierdra nunca desaparece para siempre: matemáticamente se ha demostrado que hasta en las esferas más «puras» de la matemática hay grumos de mierdra insolubles e inlimpiables (a veces parece que se dejen limpiar pero al día siguiente allí están de nuevo) y churretes de mierdra que no se pueden parar ni se sabe de dónde salen.

quería hacer poemas, pero no dejan de venirme ideas.

¿con cuál escribo, hoy, con la pluma de pico o con la travesera?

una idea, por favor, decía, para no tener que pensar más.


la radio de los vecinos
el ritmo del habla
no mata los contenidos
pero te los vuelve histéricos
si quiere el locutor,
porque ¿quién es el histérico,
el tertuliano
o sus histeriquísimos
contenidos? sí, porque
los contenidos de histeria
montada expresamente
rezuman aires tóxicos
y atacan a los tejidos
con males irreversibles
que no se curan en cama
y te dan una fuerza
que te crees que es poder
y todo lo que tocas
en mierda se convierte.


antes los artistas pintaban mucho más.

los artistas advirtieron sobre el estropicio mucho antes de que se consumara, pero se consumó.

los publicistas, cumpliendo órdenes, trabajaban para crear un idioma universal, pero les salía intraducible y no valía. cuanto más universal era el prototipo o patrón tipo, más intraducibles se volvían los individuos, también.

los sufrimientos de la miseria y de la guerra y de la brutalidad humana eran perfectamente evitables, pero mira.

bastaba con suprimir el orden mundial y dejarnos libres.

en 1941 patchen define la guerra: «se ha dicho que la propiedad es un robo; yo digo que la propiedad es un asesinato. vuestros dólares se vuelven rifles: protegeréis con la última gota de sangre de otros lo que nunca ha sido vuestro.» antes, cada uno tenía su lumbre y entre todos se hacía todo. ahora, estamos todos a merced de la compañía de la luz, que no tiene entrañas.

solo se había conservado de la civilización antigua la injusticia y la asquerosa noción del poder, que para colmo se había hecho ecuménico.

pensar en voz alta estaba prohibidísimo y pensar bajo era inaudible, con todos los altavoces pensando en voz alta.

lo que me daba la gana a mí, lo que me apetecía, lo que quería, yo, y que me gustaba, no sé por qué lo escribo en pasado, a lo mejor para que parezca una historia que ha pasado, un cuento, pero lo que estaba diciendo es que lo que me da la gana y lo que me apetece, lo que quiero, yo, y lo que me gusta…

la ignorancia total y manifiesta de todo que exhibimos, ¿es nuestra o suya?


hombres y no
la vida no tiene
base visible
y no se preocupa,
solo nosotros.


querido diario, la fuente mana como siempre, pero el cielo amenaza tormenta allá por la montaña grande, y que se acerca, no tardará en llegar, y cuando descargue, la fuente ni se va a oír.


pequeña prelección de historia
de todas las cosas que están
hechas con arte en este mundo
como mesas pinceles molinos
cazos barcas sábanas sermones
acertijos taladradoras
dados bicicletas tambores botones
la más antigua ― más que los caminos
la más antigua ― son las canciones.


cuando los hermanos éramos niños, nuestro padre, que no lo era tanto, a veces contaba chistes en la línea del teatro del absurdo, como uno de unos ladrones que habían entrado en una casa para robar pero que lo habían calculado mal y justo cuando acababan de entrar oyeron que llegaban los dueños y salieron pitando disparados por la puerta de detrás, uno de los ladrones tuvo tiempo de coger una cosa corriendo y llevársela, era un agujero. lo cargaron rápidamente a la baca del coche y huyeron pisando a fondo el acelerador. en el primer desvío se les cruzó un coche y tuvieron que frenar con tanta brusquedad que el agujero saltó hacia adelante y cuando arrancaron de nuevo se cayeron dentro.

ahora, cuando lo pienso, veo que este chiste es, de hecho, una parábola sobre la relación de la filosofía con la realidaz (el coche que cruza) o, mejor dicho, sobre la relación del pensamiento con el coche que cruza. que cruza y te hace frenar en seco, oh ladronzuelo. tres cosas son: pensamiento, grito y quiquiriquí. el pensamiento es el robo mal calculado. el grito viene con la frenada brusca al darse con la realidaz. y el resto… quiquiriquí… el resto se va por el agujero. con la palabra grito en esta serie de tres hay que aclarar por si acaso que es un gritar articulado, de lengua, con palabras, o con mayormente palabras, y quizás, cuando ve el coche que se les cruza, el copiloto le grita «¡cuidadooo!» al conductor, uno de los de atrás dice «ay ay aaay» con clara entonación expresiva en nuestra lengua, todos estos gritos no son un rugido animal pero lo incluyen transfigurado en la entonación y la intención y la intensidad de por ejemplo el conductor gritando «¡loco!» con el mismo traqueteo con el que pisa a fondo el freno. sin embargo, lo verdaderamente animal, o el intento de habla verdaderamente animal, pasa más adentro, no aparece hasta que, al arrancar de nuevo, se caen en el agujero, quiquiriquí, y después de esto ya no se sabe nada más de los ladrones. cuando el hombre acude a la animalidad y la adopta, aun así, no hace el canto del gallo, lo imita con una palabra que lo imitan: quiquiriquí.

y una flor se cree que es por ella.

(de la palabra catalana crit [‘grito’], dice el diccionari etimològic i complementari de la llengua catalana de joan coromines que en el tirant lo blanc de joanot martorell se pueden encontrar «ejemplos con los tres matices principales del significado básico: crit d’alarma [grito de alarma], plany clamorós [lamento clamoroso] y gran veu esglaiadora [gran voz sobrecogedora]» o sea, los tres que hemos visto ahora mismo.)

buscábamos agua y encontramos petróleo.

Guillermo Kuitca


Guillermo Kuitca (Buenos Aires, 1961) es un reconocido artista argentino. Sus pinturas, en las que son tema recurrente los mapas y la plantas arquitectónicas, se han expuesto desde los años ochenta en los museos más prestigiosos del mundo: el MALBA (Buenos Aires), el MoMA (Nueva York), el IVAM (Valencia), el Museo Rufino Tamayo (Ciudad de México), la Whitechapel Art Gallery (Londres), el Hirshhorn Museum (Washington), el Walker Art Center (Mineápolis), el Miami Art Museum (Miami), la Fondation Cartier (París) y el MNCARS (Madrid), entre muchos otros. Su obra se ha presentado asimismo en la 18ª Bienal de São Paulo, la documenta IX de Kassel o la 52ª Biennale de Venecia. Es autor, además, de la escenografía de varios montajes teatrales.

Enric Casasses


Enric Cassasses i Figueres (Barcelona, 1951) es poeta, ensayista, narrador, dramaturgo y traductor y uno de los autores más singulares de la poesía catalana actual. Empieza a publicar en los años setenta su primer libro es La bragueta encallada (1972), al que sigue La cosa aquella (1982), pero es a partir de la reedición de La cosa aquella, en 1992, cuando su extensa obra poética se va traduciendo a varios idiomas y publicando con regularidad: Tots a casa al carrer (1992), No hi érem (1993), Començament dels començaments i ocasió de les ocasions (1994), Desfà els grumolls (1994), Calç (1996), Uh (1997), D'equivocar-se així(1997), De la nota del preu del sopar del mosso (1998), Coltells (1998), Plaça Raspall (1998), Canaris fosforescents (2001), Que dormim? (2002), Bes nagana(2011), Diari d'Escània i Univers endins (2013) y T'hi sé (2013). Asimismo cabe destacar las narraciones de El poble del costat (1993) y las obras teatrales Do'm (2003) y Monòleg del perdó (2004). Recitador incansable y poeta reconocido, también ha dado conciertos y ha grabado su obra, tanto con músicos como sin ellos.